Los
requerimientos alimenticios mandeos suelen ser duros por los numerosos ayunos a los que
están sometidos sus feligreses. Ante eso, los viernes sin carne de nuestra
Cuaresma son bastante más llevaderos.
Fue uno de los "uhtras" mandeos, un ser luminoso muy parecido a los
ángeles cristianos, el que le dio a Adán, el primer hombre, los mandamientos
relacionados con la alimentación. De esta forma, poseen alimentos permitidos y
alimentos que les está negado ingerir. Entre estos últimos se encuentran todos
aquellos pescados que no tengan escamas y las aves
que se alimentan de peces o las que son de presa. El pollo, o el pato, sí les están
legalmente permitidos y, de hecho, suelen
sacrificarlos tras sus bautismos.
También pueden consumir cordero, aunque ha de ser sacrificado de una
manera especial. No pueden comer ni buey, ni cerdo, ni conejo, ni liebre. En
cuanto a las frutas, pueden tomar todas aquellas que contienen semillas en su
interior, como los dátiles, las naranjas, las ciruelas,…Los
mandeos se encuentran, además, con una serie de ayunos a lo largo
del año que dividen entre leves y duros. En los ayunos duros no pueden
consumir
carne, ni pescado, ni huevos y tampoco pueden llevar a cabo rituales
religiosos
como el bautismo o las ceremonias matrimoniales. Durante el ayuno
ligero está permitido beber agua y comer fruta y carne sacrificada
según sus costumbres. Sin
embargo, no todo son penalidades, también disponen de
banquetes importantes que celebran en sus días de fiesta, como el de
Año Nuevo, y que cuentan con
platos especiales. Uno de ellos es el "haveska", un plato muy nutritivo que contiene
arroz,
sésamo, dátiles y yogur mezclado con pan.