Mujer mandea rezando tras su bautismoAsesinatos, violaciones y conversiones forzadas constituyen el día a día de los mandeos en Irak.

A lo largo se sus 2000 años de historia, los mandeos no han dispuesto de un gobierno propio ni de territorios que controlar. Su falta de aspiraciones políticas no ha impedido las persecuciones brutales a que han sido, y son, sometidos en sus países de origen (Irán e Irak).

Antes de su asesinato en agosto del 2003, el prominente líder chíita Ayatolah Al-hakeem decretó que los mandeos no tenían el estatus de "gente del libro" (ciertos creyentes, contemplados en el Corán, que disponen de un libro sagrado y de un profeta) y por lo tanto podían ser perseguidos y masacrados como idólatras y paganos. Carecer de esta consideración en un país musulmán es una condena de muerte segura.

La situación de pobreza que vivía el país, junto a la guerra con EEUU, que ha empeorado el nivel general de la población, ha provocado que los grupos radicales y el público en general consideren que los paganos que viven entre ellos son los causantes de sus problemas; y han encontrado en los mandeos su "cabeza de turco".

De tal forma, los mandeos no pueden ir al médico ni acudir a los supermercados, ya que su contacto impurificaría al doctor y le impediría tratar a otros pacientes y los alimentos de los supermercados habría que tirarlos. Tampoco pueden acceder a estudios superiores por cuanto tienen que practicar el islam para ello. La lista de agresiones físicas, asesinatos, violaciones y conversiones forzadas es innumerable. Y continua a fecha de hoy.

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