Los mandeos como pueblo han
vivido en las tierras que antiguamente conformaban Mesopotamia y que hoy
pertenecen a los musulmanes. Sin embargo, nunca se han mezclado con ellos y han
mantenido sus costumbres a lo largo del tiempo.
Los mandeos son un grupo religioso de gran antigüedad que se remonta a
los tiempos de Cristo. Aunque su propia historia atestigua su origen ya en la
época del Egipto faraónico. Su lugar original de procedencia son los territorios limítrofes entre
Irán e Irak, especialmente al sur de los ríos Tigris y Éufrates (antigua
Mesopotamia). Debido a las constantes persecuciones de que han sido objeto durante
los últimos siglos, puede localizarse a su diáspora en EEUU, Canadá, Australia,
Nueva Zelanda y en algunos países europeos. Algunos miles de ellos están
refugiados en Siria y en Jordania en lamentables condiciones de libertad.
Nunca
han dispuesto de un territorio al que puedan considerar propio
ni tienen interés en gobernar ninguno, por que sus únicos nexos de
unión son la religión y sus costumbres, diferentes a las árabes de los
países en los que tradicionalmente han vivido. Los eruditos no se ponen de acuerdo en cuanto al volumen de su población ya que
no existen censos sobre ellos, pero se estima una cifra cercana a los 50000
muy reducida tras las últimas persecuciones en la guerra de Irán.
Su
lenguaje es el mandeo, al que consideran sagrado y solo es hablado de
forma correcta, tal como se hacía hace 2000 años, por los miembros de
la casta sacerdotal.