¿El Alfabeto Sagrado es tu primera novela?
No, en realidad es la segunda. Anteriormente me estrené con una obra
que se difundió entre un público muy reducido pero que gustó mucho. Algunos
lectores me han llegado a decir que no desmerece nada su calidad narrativa
comparada con El alfabeto Sagrado. Se
titulaba Evangelium y tengo que
reconocer que le profeso un gran cariño, quizá porque fue mi primera novela.
Entiendo que no saldrá
publicada.
Tanto mi agente como yo decidimos no publicarla para el público en
general, a pesar de haber recibido algunas ofertas, porque consideramos que su
tiempo ya había pasado. Como puedes observar por la trama que te he contado es
una novela cuyo tiempo pasó. Aunque yo la había escrito antes de que El Código da Vinci llegara a España,
cuando comenzamos a prepararla para su publicación, ya habían salido muchas
secuelas siguiendo la estela de Dan Brown y no queríamos ser otro libro más
sobre la misma temática. Por eso la guardé en un cajón.
Volviendo a El Alfabeto Sagrado, ¿a qué público va
dirigido?
A todos los públicos. Tanto las escenas de violencia como las de sexo
son ligeras, para no herir la sensibilidad de ningún lector. Dejan entrever lo
justo para que la imaginación de cada cual se imagine la escena completa. Es
cierto, como algún periodista ha dicho en alguna ocasión que me gusta crear un
juego para el lector. Yo voy sembrando mis páginas de pistas que dejo sin
resolver. En el siguiente capítulo le desvelo ese misterio pero sólo
para crearle otro. En realidad lo hago porque me gusta hacerle partícipe de la
obra. No pretendo que se siente en un sillón a “tragarse” todo lo que yo le
cuente. Quiero que participe conmigo y con los personajes de todo lo que está
pasando. Quiero que lo haga de una forma entretenida, amena, pero activa.